El número de víctimas de la Inquisición española ha sido, durante siglos, uno de los temas más controversiales y más tergiversados por la historiografía. Las cifras, a menudo infladas por la «Leyenda Negra» (una tradición histórica que demoniza a la España de los Habsburgo), han oscilado entre miles y millones de personas, creando una imagen popular de la Inquisición como una máquina de matar indiscriminada. Sin embargo, la investigación académica moderna ha revisado y corregido estas estimaciones, ofreciendo un panorama más ajustado a los datos históricos disponibles.
El mito: Cifras de la Leyenda Negra
Las cifras más altas provienen de historiadores del siglo XIX, como Juan Antonio Llorente, un clérigo y ex-secretario de la Inquisición, que estimó en su obra que más de 300,000 personas fueron juzgadas y que casi 32,000 fueron ejecutadas en la hoguera. Estas cifras, aunque influyentes, son consideradas hoy en día como extremadamente exageradas y carentes de un soporte documental sólido. Fueron usadas con fines políticos y propagandísticos, y se basan en proyecciones que no coinciden con los registros que se han conservado.
La realidad: El consenso de la historiografía moderna
Historiadores contemporáneos como Henry Kamen han llevado a cabo investigaciones exhaustivas en los archivos del Santo Oficio y han llegado a conclusiones que rebajan drásticamente el número de víctimas.
- Procesos totales: Los estudios apuntan a que el número total de procesos inquisitoriales en los casi 350 años de existencia de la institución se sitúa alrededor de los 150,000.
- Ejecuciones: En cuanto a las ejecuciones, las estimaciones más aceptadas por el consenso académico sugieren que la cifra total de personas condenadas a muerte y ejecutadas no supera las 3,000 a 5,000 a lo largo de toda su historia. Kamen, en su obra, considera que un máximo de 3,000 personas pudieron haber sido condenadas a muerte, basándose en la documentación disponible.
- Contexto comparativo: Es crucial poner estas cifras en contexto. Aunque cada vida perdida es una tragedia, las cifras de la Inquisición española son significativamente inferiores a las de otras persecuciones religiosas y cazas de brujas que ocurrieron en otros países de Europa en la misma época. Por ejemplo, se estima que solo en Alemania se ejecutó a más de 25,000 personas por brujería, un número muy superior al de toda la Inquisición española.
¿Por qué la discrepancia?
La enorme diferencia entre las cifras populares y las académicas se debe a varios factores. Primero, la mayoría de los documentos inquisitoriales no se conservaron o fueron destruidos, lo que llevó a los historiadores del pasado a hacer conjeturas poco fiables. Segundo, la «Leyenda Negra» utilizó la Inquisición como un arma política, promoviendo una visión de crueldad extrema que no se sostiene con las pruebas.
El proceso inquisitorial buscaba la confesión, y la mayoría de las penas no eran la muerte, sino castigos como la abjuración pública, multas, expropiación de bienes o encarcelamiento. Las ejecuciones, aunque dramáticas, fueron un porcentaje relativamente bajo del total de casos juzgados por el tribunal.
En conclusión, la Inquisición fue una institución de control social y religioso, que sin duda causó sufrimiento y actuó con severidad. No obstante, las cifras de sus víctimas han sido objeto de una distorsión histórica que la investigación moderna ha corregido, demostrando que su impacto letal fue mucho menor de lo que la tradición popular ha querido hacer creer.