fray luis de león en la celda de la inquisición

“Decíamos ayer”: la prisión y el regreso de Fray Luis de León

Fray Luis de León nació en Belmonte, provincia de Cuenca, en 1528, en el seno de una familia acomodada de origen converso. Desde joven destacó por su inteligencia, cursando estudios en Madrid y Valladolid antes de ingresar en la Universidad de Salamanca en 1541. Poco después, en 1543, tomó los hábitos en el convento agustino de San Pedro de Salamanca, compaginando su vida religiosa con la docencia y la investigación.

En 1560 alcanzó el grado de licenciado y el título de Teología, consolidando su prestigio en la universidad. Incluso antes de obtener la cátedra de Durango, ya impartía clases en Salamanca, ganándose el reconocimiento de sus discípulos y la envidia de algunos colegas.

Denuncia y proceso inquisitorial

Su dedicación al estudio de las fuentes bíblicas originales le granjeó enemigos entre los dominicos Castro y Bartolomé de Medina, quienes lo acusaron de “libertades heréticas”. Fray Luis defendía la superioridad del texto hebreo frente a la traducción latina de la Vulgata, algo que chocaba con la doctrina oficial.

El punto más conflictivo fue su traducción del Cantar de los Cantares, interpretada como un poema de amor profano en lugar de un cántico sagrado. La Iglesia prohibía las traducciones bíblicas sin autorización, temiendo interpretaciones erróneas que pusieran en riesgo la ortodoxia. La difusión de esta obra por Salamanca y otras ciudades precipitó su denuncia.

En las cárceles del Santo Oficio

El 27 de marzo de 1572, Fray Luis de León fue arrestado y trasladado a las cárceles secretas de Valladolid. Allí permaneció hasta diciembre de 1576, enfrentando un duro proceso en el que se revisaron sus escritos y su enseñanza.

El Consejo de la Suprema lo absolvió de los cargos más graves, pero le impuso una seria amonestación, ordenando que en adelante actuara con prudencia. Su traducción del Cantar de los Cantares fue confiscada, y el fraile salió marcado por la experiencia, aunque sin renunciar a su amor por el saber.

Regreso a Salamanca y legado

El 29 de enero de 1577, Fray Luis volvió a su cátedra de Salamanca y pronunció sus palabras más célebres: “Dicebamus hesterna die” (“decíamos ayer”), con las que simbolizó la continuidad de la enseñanza frente a la persecución.

Durante su encierro había escrito versos que reflejaban su visión del mundo:

Aquí la envidia y mentira
Me tuvieron encerrado;
Dichoso el humilde estado
Del sabio que se retira
De aqueste mundo malvado…

Fray Luis de León encarna la figura del intelectual humanista que, aun sometido a la presión de la Inquisición, dejó una obra inmortal de poesía y pensamiento. Su vida representa la tensión entre libertad intelectual y control doctrinal en la España del Siglo de Oro.

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